lunes, 2 de enero de 2017

Y pasó

Y pasó. Lo que yo tanto añoraba. Lo que me quitaste. Lo positivo de estos polos opuestos. Lo que tanto ansiaba darte. Lo que tanto insistía en decirte que imaginaras y que luego se iba a quedar tan corto. Y tan corto.

Y pasó. Pasó ese momento en el que sabes que en unas horas me vas a tener entre tus brazos. Pasaron esas largas horas que parecían horas hasta que podrías pisar la zona de llegadas. Pasó ese instante en el que el vuelo ha aterrizado pero yo no aparezco. Pasó ese pellizco que invade tu estómago cuando por fin, tras cuatro eternos y largos meses, las puertas automáticas se abrieron a mi paso. Y pasó. Ese abrazo. Ese abrazo en el aeropuerto. Pasó ese primero beso. Ese primer pellizco en el culo.

Pero lo mejor es que luego pasó todo lo demás. Nos comimos con los ojos. Nos besamos con la piel. Y todo lo demás. Todo lo demás. Todo lo demás y mucho más. Tú y yo. Y eso que nunca cambiará.

Hoy de nuevo estoy aquí, a 2.5000 kilómetros de ti. En una cama que no es la nuestra. Sin poder abrazarte en mitad de la noche. Sin poder esperar a que me despiertes. Y de qué forma. Sin poder mirar tus ojos que tanto me enamoran.

Ahora, a disfrutar. A esperar a que pase. Y, ay cuando pase...


No hay comentarios:

Publicar un comentario