lunes, 23 de octubre de 2017

Voy a contarte algo

Voy a contarte algo que aún no sabes.

Al gran amor de tu vida, ese que te abrazaba por las noches, a ese que arropabas cuando se cambiaba de cuarto para dejarte roncar a tus anchas, a ese que se quedó a pesar de tus tormentas, tus demonios, a ese que volvió en año nuevo, a ese que te cedía el sabor de la pizza a tu elección, a ese que cogiste el culo de camino a pedir vuestra primera copa juntos, a ese que siempre querías comerte, fuera donde fuese, a ese que te amó hasta que pudo, incluso cuando no podía, a ese que compartía sofá contigo y vuestro gato, a ese en el que estás pensando, a ese, al gran amor de tu vida, le debes algo. Qué digo algo, todo. Respeto, amor, cariño.

Sí, he soñado contigo, porque volver siempre había sido algo que quería contarte con ilusión y ganas. Y hasta que no te lo conté, no dormí. Y si esa persona está mal, estás ahí, porque a pesar de todo, es eso, el gran amor de tu vida, es ella, es quien te quiso a 2.500 km, quien siempre volvía. 

Ya todo está demás, quién está por encima de quién, quién ha dejado de querer a quién, quién está conociendo a otras personas. No hay niveles. Ya está todo perdido. Solo queda el recuerdo de lo que fuimos. Que no es poco. 

Siempre vas a tener un lugar en mi corazón. Nadie va a sustituirte. Has llenado una parcela de mi vida, plantaste amor, cariño, risas, locura. Y esos frutos jamás desaparecerán de mi alma. 

Habla de mí con cariño, con una sonrisa en los ojos, con admiración, con nostalgia si quieres, pero nunca dejes un mensaje si contestar porque creas que va a llevarnos a ese punto ciego del que nos ha costado tanto salir.

Voy a contarte algo que aún no sabes. Sigo siendo yo. Y siempre lo seré 

martes, 11 de abril de 2017

La crisis de los seis meses

Aquí me encuentro. Más de 31 días después. En este lugar que hace por las veces de psicólogo, de mejor amiga, de madre, de paño de lágrimas o de ese particular rincón donde caben todas tus alegrías.

Lo admito. No soy completamente feliz. Por una vez, creo que me merezco doblar las rodillas, mirar hacia abajo y agachar la cabeza. Pero solo por un instante. Dicen que es la crisis de los seis meses. Yo digo que eres tú, nuestras idas y venidas. El trabajo. La Semana Santa. Mi cumpleaños. Pero alguien me dijo "haz el challengue de no quejarte". Y en ello estoy. Intentando ver el vaso medio lleno. Como por ejemplo, que a las ocho, cuando salgo de trabajar, el cielo sigue estando anaranjado, y a las seis es prácticamente de día. En mis dos próximos viajes (y qué viajes). Pero cómo no iba a entrar en crisis, con tantos cambios, tanta resaca, tanta intoxicación...

Pero nunca es tarde para empezar de cero, y todo lo que el vaso medio lleno tiene es más que suficiente para coger impulso mientras las rodillas terminan de descansar.

Hola, 24, sois una nueva etapa...


lunes, 6 de marzo de 2017

Porque sí

Purificando el alma. Ir. Estar. Ver. Observar. Analizar. Y volver. Sobre todo volver. Eso te purifica el alma. Quizás hayan sido cinco meses, pero a mí me han parecido algo más. Mucho más he de decir. Una ruptura. Un nuevo camino que explorar. Una operación para cerrar heridas. Y otra a corazón abierto para volver a renacerlo todo. Tres viajes. Con sus seis vuelos. Y por una vez, aunque tenga que utilizar tapones cada noche para aislarme del ruido de mi ajetreado nuevo hogar, siento paz. Siento que he purificado y limpiado mi alma, mis pensamientos, mi ser. Mi todo. He vuelto a saber por qué me fui. Por qué me he quedado. He vuelto a nadar en ese mar en calma que fue para mí Londres.

No hay prisa. Todo va a llegar. No hay dramas. No hay excusas. Ni el gato tiene un tercer pie. Me siento feliz. Conmigo misma. Con mis más y mis menos. Porque sí. Purificando el alma