miércoles, 2 de agosto de 2017

Qué bonita destrucción eso de amarte

Y pasarte a buscar,
Esperar tu mensaje y echarte de menos
Que no quiera comer,
Concentrarme y ni hablar
Porque quiero ir más lejos.
Lejos contigo a bailar,
A dejarnos llevar
Sin seguir los consejos.
Los consejos que dan
Los que por miedo a amar
Viven no siendo ellos.
Y te quiero más,
Que este tiempo atrás,
Quiero cubrir tu cuerpo entero
Y dejar a las cosas pasar
Y que digan su nombre
Y mirar que lo que hay es verdad
Y que nada se esconde
Y pensar y dejarse llevar
Y no ponerle nombre
No hace falta,
Si sientes ya está y déjame que te ronde.
Esperarte bajar siempre tarde,
Es igual porque al verte me muero
Y va pasando el tiempo y te quiero aún más
Y es que quiero ir más lejos
Mas lejos de lo normal de lo que hace
La gente se hace fácil te quiero
Y yo quiero inventar esa frase
Acorde a todo esto que siento.
Y te quiero más, que este tiempo atrás,
Quiero cubrir tu cuerpo entero
Y dejar a las cosas pasar
Y que digan su nombre
Y mirar que lo que hay es verdad
Y que nada se esconde
Y pensar y dejarse llevar
Y no ponerle nombre
No hace falta,
Si sientes ya está
Y déjame que te ronde.
Y dejar a las cosas pasar
Y que digan su nombre
Y mirar que lo que hay es verdad
Y que nada se esconde
Y pensar y dejarse llevar
Y no ponerle nombre
No hace falta,
Si sientes ya está
Y déjame que te ronde

Y tú sigues sin enterarte, que te quiero más, que este tiempo atrás, que quiero ir más lejos, que no me importa la gente, la distancia, los kilómetros, las excusas. ¿De verdad estás dispuesto a privarte, a perderte, a estar en el último aliento de tu vida sin saber qué hubiera pasado si lo hubiéramos intentado, a pesar de todo? ¿De verdad quieres que al lado derecho de la cama haya otra y, sobre todo, que a mi lado izquierdo haya otro? ¿De verdad necesitas otro ramo de flores y otro "y punto, y final" para zarandearte? 

Yo, que dejaba el corazón en casa por si me lo rompían, gracias a ti veo que lo bonito del mismo son sus grietas, las rajas que provocan, los sentimientos que matan. Aquellos que son capaces de cuartearte la vida. Y exponerlo a que se rompa me parece la mejor opción para vivir. Querido, qué bonita destrucción, amarte. 

domingo, 2 de julio de 2017

No quiero que sea difícil

Everyone likes Oranges...

Es difícil cerrar capítulos. Etapas. Es difícil decir adiós y que no se te escape un hasta luego. Fue difícil dejar la casa donde fuimos tan inmensamente felices. Fue difícil oír "lo hemos pasado bien, ¿verdad?". Fue difícil ver cómo te alejabas, como ese clavo ardiendo al que yo intentaba agarrarme hasta el último aliento fue en vano. Fue difícil poner 2.500 kilómetros de distancia entre tú y yo. Fue difícil ver esos ratos que pasabas. Fue difícil adaptarme a una nueva ciudad con su correspondiente nuevo idioma, nueva familia, nuevos amigos, nueva casa, nuevo todo. Fue difícil decirte hasta aquí. "Tú y yo nada". Fue difícil ver cómo jugabas esa carta tan maestra. Fue difícil volver. Fue difícil intentarlo. Fue difícil dejarte marchar.

 Lleva mucho tiempo siendo difícil. Es difícil. Porque la distancia separa cuerpos, no corazones, ya se sabe. Y a nosotros parece que eso nos identifica al 200%. A veces quererse no es suficiente. A veces querer no es poder. A veces es fácil ver la paja en el ojo ajeno. Ver todo lo que está mal cuando no eres tú quien recibe reprimendas día tras día. ¿Quién dijo que decir la verdad y saberla siempre era lo mejor? ¿Que ante todo sinceridad? ¿Quién inventó eso? Yo solo sé que hay un millón de maneras de decir las cosas, que cuando se quiere no se hiere, y que la verdad duele, y mucho. Creo que ya basta.

Yo no quiero que sea difícil, que haya que estar echando aceite para que todo fluya mejor. No quiero que todo sea cuesta arriba. No quiero más. No quiero ser esa mujer de la que le hables a la siguiente mujer con dolor, con rencor. No puedo más.

Me rehuso a cerrar esta etapa. Este capítulo. Me rehuso a ir a la biblioteca y ojear otros libros. A encontrar otro hogar. Otros abrazos. Otros besos. Creo que me he dejado más que la piel en ti. En mí. En un nosotros. Creo que merecíamos ese territorio neutral que ya hemos perdido. No sabemos cuándo habrá otra.

Quererte no es fácil. Eres una persona difícil. Eres fuerte, tienes una personalidad arrolladora. Y te lo dije. Si vas a irte, que sea ya, saca el cuchillo rápido, para que el dolor sea fugaz y pueda curarme. Ya no puedo más. Pero quiero poder querer más.

Y piensa que cuando estoy ahí, mi corazón y mi cuerpo están contigo. Y todo se desvanece.


domingo, 21 de mayo de 2017

La vida

"Somos los fantasmas de nosotros mismos. Queriendo sentir lo que es un corazón volviendo a latir".

Una de las personas a las que más quiero en toda mi vida ha vuelto a reencontrarse con el que, estoy segura, es la única persona de la que de verdad ha estado enamorada. "¿Sabes esa sensación de querer buscar en alguien lo que encontraste en aquella persona y nunca llegar a sentir lo mismo?". Estuvieron dos años separados. Con sus respectivas noches. Sin que pasase un solo día sin que se acordaran el uno del otro.

Por qué. Por qué no dejamos de sentir ese vuelco al corazón. Esa física. Esa química. Y qué química. Porque tú siempre serás la persona que iba a recogerme a la biblioteca de sorpresa en el Audi. Que me llevaba al final del muelle. Que sujetaba mi mano al otro lado de la foto. Que vivió conmigo. Que compartió sus noches y sus domingos conmigo. Eres, fuiste y serás. Te quiero, te quise y te querré. Especial.

La vida. 

martes, 11 de abril de 2017

La crisis de los seis meses

Aquí me encuentro. Más de 31 días después. En este lugar que hace por las veces de psicólogo, de mejor amiga, de madre, de paño de lágrimas o de ese particular rincón donde caben todas tus alegrías.

Lo admito. No soy completamente feliz. Por una vez, creo que me merezco doblar las rodillas, mirar hacia abajo y agachar la cabeza. Pero solo por un instante. Dicen que es la crisis de los seis meses. Yo digo que eres tú, nuestras idas y venidas. El trabajo. La Semana Santa. Mi cumpleaños. Pero alguien me dijo "haz el challengue de no quejarte". Y en ello estoy. Intentando ver el vaso medio lleno. Como por ejemplo, que a las ocho, cuando salgo de trabajar, el cielo sigue estando anaranjado, y a las seis es prácticamente de día. En mis dos próximos viajes (y qué viajes). Pero cómo no iba a entrar en crisis, con tantos cambios, tanta resaca, tanta intoxicación...

Pero nunca es tarde para empezar de cero, y todo lo que el vaso medio lleno tiene es más que suficiente para coger impulso mientras las rodillas terminan de descansar.

Hola, 24, sois una nueva etapa...


lunes, 6 de marzo de 2017

Porque sí

Purificando el alma. Ir. Estar. Ver. Observar. Analizar. Y volver. Sobre todo volver. Eso te purifica el alma. Quizás hayan sido cinco meses, pero a mí me han parecido algo más. Mucho más he de decir. Una ruptura. Un nuevo camino que explorar. Una operación para cerrar heridas. Y otra a corazón abierto para volver a renacerlo todo. Tres viajes. Con sus seis vuelos. Y por una vez, aunque tenga que utilizar tapones cada noche para aislarme del ruido de mi ajetreado nuevo hogar, siento paz. Siento que he purificado y limpiado mi alma, mis pensamientos, mi ser. Mi todo. He vuelto a saber por qué me fui. Por qué me he quedado. He vuelto a nadar en ese mar en calma que fue para mí Londres.

No hay prisa. Todo va a llegar. No hay dramas. No hay excusas. Ni el gato tiene un tercer pie. Me siento feliz. Conmigo misma. Con mis más y mis menos. Porque sí. Purificando el alma 

jueves, 16 de febrero de 2017

Nos hemos olvidado...

¿Es que nos hemos olvidado? ¿Acaso hemos olvidado que te marchaste? ¿Que te dejé volver? ¿Que te dejé intentar recomponer mi corazón? Si ya has suspirado. Si ya te ha invadido un poquito la pereza. Si ya estás pensando "otra vez". Para. No hay más que leer.

Pero si no, siga, por favor.

Como te iba diciendo, ¿nos hemos olvidado de todo? De que yo me fui, con ganas de arreglar algo que no tenía solución. De que yo te rogué volver, y que tú me rogabas comprensión. De que tú nadabas hacia una orilla y yo ya había perdido el punto en el que podía tocar tierra. Tanto que cambié de ciudad. De país. De idioma. Es que acaso nos hemos olvidado de que tú no viniste. Que fui yo la que cogió aquel avión. Es que acaso nos hemos olvidado de todas las noches que te lloré. A 2.500 kilómetros. A cinco mil besos de distancia. A eternos abrazos que tanto necesité y nunca recibí.

No es reproche. Es realidad. Fuera dramas. Fuera excusas. Fuera peleas. Por favor. Por una vez en estos años. Léeme atentamente.

No quiero promesas falsas. No he vuelto para esto. No quiero no poder hablar. No quiero que todo sea una discusión. Quiero a dos personas dialogando. No quiero que todo haya sido para nada. No quiero una vida sin ti. No quiero perderme un nuevo reencuentro. Ni ese momento en el que decida volver para quedarme. Ni ese instante en el que encontremos nuestro nidito de amor. Ni ese primer viaje al caribe. Ni nada.

Levanta la cabeza del ombligo, de tu opinión, de tu visión. Estoy aquí. Por activa y por pasiva. Esto es la última bengala de ese hombre que naufragó en una perdida isla desierta, loco de ganas porque ese avión por fin visualice el fogonazo rojo de luz. Soy la bengala. El fogonazo. La luz.

Quiero recuperar ese chico que, aquel 31 de diciembre, fue capaz de mostrar su disgusto ante una situación. Pero también fue capaz de volver a escribir "eh, no quiero que volvamos a pasar un rato más peleados". Aquel que un "para despedirnos" le sonaba a el fin del mundo. Aquel que vio que la niñata consentida de 21 años ya no tenía cabida en su vida.

Soy yo. Por favor 

lunes, 23 de enero de 2017

Soy yo

¿Será cierto eso de que la gente nunca cambia?

He evitado hacerme esta pregunta y escribir sobre ello desde el día en el que me di cuenta de que volvías a mi vida y era un punto de no retorno. Porque pensar en todo lo que nos ha separado no entraba en mis planes. Pero hay momentos en los que coges mi corazón, mi mente y mi todo y lo conviertes en hielo.

Soy yo. Melisa. 23 años. Pelo oscuro natural. Toda la vida pretendiendo ser rubia y fallando en cada intento. Enamorada de Nueva York desde los 18 años. Afincada en Londres desde hace cuatro meses. Periodista enloquecida con el mundo de la moda. Blogger y Youtuber (quién me lo iba a decir). Que un día cambio el rumbo de su noche y apareció en aquella esquina donde, casualmente, encontró su media naranja. Porque yo siempre lo he sabido. "Ya está, Melisa. Deja de buscar. Es él. Tus hijos tendrán sus ojos. Será quien te espere en el altar. Quien sostenga tu mano al otro lado de las fotos. Ríndete. Ha aparecido". Soy yo. Con mis locuras. Con mi interminable sentido del humor y mis bromas. Con mi, por lo visto. desagradable tono de voz. Con mis llantos y mis risas. Con mis cosquillas. Con mis ganas de comerme el mundo y no ver el tope. Estoy orgullosa de ser lo que soy.

Recuerda que yo, la misma que apareció aquella tarde del 31 de diciembre de 2016 por sorpresa en el aeropuerto para revivir las llamas de aquello tan maravilloso que un día tuvimos y que un día decidimos hacer desaparecer, te he querido siempre con tus más y tus menos. Con tus ángeles y tus demonios. Pero sobre todo con tus demonios. Los mismos que yo tengo y que tendré siempre.

Firmado, la pequeña chica que tanto miedo te daba perder y que ahora está aquí. 

sábado, 7 de enero de 2017

Por pedir... que no quede

Por pedir, pido que, ojalá, ahora estuvieras aquí conmigo, sosteniendo mi cinturita mientras cocino para ti. Por pedir pido que compartas esta botella de vino conmigo. Que se nos olvide que hora es porque yo ya he apoyado mis pies en tu regazo, la vela se ha consumido y apenas nos queda alcohol que echar en las copas. Por pedir pido que, de repente, te des cuenta de que llevo una camiseta, y nada más, mientras me agacho a coger la servilleta que se acaba de caer al suelo de nuestra nueva casa.

Por pedir pido que nos comamos a besos y me arrincones en la pared hasta quemarme los labios. Por pedir pido que tu cama, por fin, sea la mía, y viceversa. Por pedir pido que mañana lo primero que vea al levantarme sean tus ojos verdes fijados sobre mí. Por pedir pido que este sea el 0. La casilla de salida. El punto de partida. El pistoletazo de salida. Por pedir pido que nos dejemos sorprender. Que solo estemos tú y yo. Por pedir pido que esto sea para siempre.


viernes, 6 de enero de 2017

Pero recuerda

Pero recuerda que yo siempre he estado aquí. Que estuve. He estado. Pasé por esto. Sola. Y cuatro meses dan para mucho. Pero no para todo.

Sé paciente

Desaprendiendo

Hoy, tras la resaca de esta Navidad que te ha traído en forma de regalo de Reyes, sola, en el silencio de mi habitación 185 en Bromley-by-Bow, he respirado, he contado hasta 10, he oído la lista de reproducción de Spotify "Las canciones más bonitas del mundo", bajo mi manta de gatitos, y me he parado a pensar en todo lo que tengo que desaprender.

Pero empecemos por lo que ya he desaprendido.

Desaprendí a que me importara que otras te importaran un rato. Desaprendí a esperar. Desaprendí a gritar. Desaprendí sentir dolor. Desaprendí ser detective de todos tus pasos. Desaprendí a desquererme. Desaprendí a llorar (y aprendí a llorar de la risa). Desaprendí a vivir en el futuro. Desaprendí a dejar de darle vueltas a todo. Desaprendí a preocuparme.

Pero volviste. Volviste y yo solo tuve que leer "lo que no te enteras es que quiero plantarme en Londres a arreglar la maldita situación". Y ya. Desaprendí olvidarme de ti. Desaprendí olvidarme de tu olor. De tu risa. De tu sonrisa. De tus "nena" o tus "baby".

Hoy he leído un artículo que rezaba "10 consejos para reconciliarte con el amor de tu vida". Cuenta hasta diez. Ten una señal para los dos cuando esté cruzando el límite de tu paciencia. No pretendas ganar siempre (esa me la apunto de verdad). Ponle humor. Pon de tu parte. Pero hay una que me ha cruzado el corazón como la flecha que protagoniza este blog: da un abrazo infalible. Y recuerdo cuándo desaprendía el comienzo de nuestras discusiones y un "venga ya, tonta" y el abrazo que le seguía, con una llamada de teléfono a la pizzería más cercana lo curaba todo.

Sé que me queda mucho por desaprender. Pero que sea contigo. Siempre contigo. 

lunes, 2 de enero de 2017

Y pasó

Y pasó. Lo que yo tanto añoraba. Lo que me quitaste. Lo positivo de estos polos opuestos. Lo que tanto ansiaba darte. Lo que tanto insistía en decirte que imaginaras y que luego se iba a quedar tan corto. Y tan corto.

Y pasó. Pasó ese momento en el que sabes que en unas horas me vas a tener entre tus brazos. Pasaron esas largas horas que parecían horas hasta que podrías pisar la zona de llegadas. Pasó ese instante en el que el vuelo ha aterrizado pero yo no aparezco. Pasó ese pellizco que invade tu estómago cuando por fin, tras cuatro eternos y largos meses, las puertas automáticas se abrieron a mi paso. Y pasó. Ese abrazo. Ese abrazo en el aeropuerto. Pasó ese primero beso. Ese primer pellizco en el culo.

Pero lo mejor es que luego pasó todo lo demás. Nos comimos con los ojos. Nos besamos con la piel. Y todo lo demás. Todo lo demás. Todo lo demás y mucho más. Tú y yo. Y eso que nunca cambiará.

Hoy de nuevo estoy aquí, a 2.5000 kilómetros de ti. En una cama que no es la nuestra. Sin poder abrazarte en mitad de la noche. Sin poder esperar a que me despiertes. Y de qué forma. Sin poder mirar tus ojos que tanto me enamoran.

Ahora, a disfrutar. A esperar a que pase. Y, ay cuando pase...