domingo, 25 de diciembre de 2016

Es por ti

Es por ti. O era por ti. Seamos sinceros. Saquémonos todos los ases que tengamos bajo las mangas. Bajo la ropa. Bajo mi sujetador. Bajo tu camiseta con ese olor que tanto me embriaga. Mejor quitémonoslo todo y quedémonos desnudos, que es como más nos gustamos.

Comencé sin comprenderte. Sin comprender por qué me mirabas tanto. Sin comprender tu forma de caminar. Tu manera de aparecer en pleno baño de agua caliente. Tu manera de desaparecer. Y de volver a aparecer. Luego empezaste a dejarte leer, a comprender, a entender. De tal manera que ni tú mismo te esperabas. Conocía cada una de tus cicatrices. Lunares. Defectos. Virtudes. Comencé a leer que te encantaba que te arrascase la espalda, que pidiera la pizza a tu gusto y que no dejara subir al gato a la cama. Pero también comencé a ver que mis erratas no te gustaban tanto como a mí tus averías. Y aunque de esto hace bien poco, comencé a darme cuenta de que te estabas alejando de mí. Sin saber por qué. Ni cómo pudiste hacerlo. A mí, que cambié de ciudad por ti. Que te abrazaba por las noches. A mí, que te esperaba sentada en el baño cada noche esperando a que terminaras de ducharte mientras descargabas todos tus demonios. Que te quería con tus más y tus menos. Pero sobre todo con tus menos. A mí, que era tan pequeña.

Pero es por ti que brillan mis ojos hoy, que he vuelto a hablar de amor...

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