domingo, 30 de octubre de 2016

Tan tuya

Y no te diste cuenta. De que me tuviste. Y de qué manera. Era (y en gran parte aún lo soy) toda tuya, cabía en una de tus manos, esa que apoyabas en mi cara con ternura y entonces yo podía sentir la plenitud absoluta y el clímax de la felicidad completa. Era tan tuya. Pero, ¿para esto hemos quedado, no? Para que yo te llore en la oscuridad del lugar en el que es una hora menos leyendo frases que atraviesan la pantalla y vacilan los kilómetros que no separan y retuercen mi interior cual plastilina. Siempre parece que será el último golpe. Pero nunca son suficientes. Yo, que era tuya, tan tuya. No creo que vuelva a escribirte más. Hay cosas que solo el tiempo puede hacer. Curar. Decir. Y a ti te queda tanto por aprender. Valorar. Y querer. Ya no sirven las palabras, ni las escritas, ni las habladas. Solo el tiempo. Porque anoche dejé de ser en gran parte tuya. 

domingo, 9 de octubre de 2016

Y lo peor

"Aunque no encuentre razones hoy tengo canciones que me hacen pensar en ti. Y aunque yo sé que hay mentiras, prefiero la herida. Hoy aprendí que contigo cuanto más me duele más te olvido. Y no sé cuánto voy a soportarlo. Y no sé dónde voy a dar sin ti. Y no sé cómo lograré escapar sin ti. No sabes cuánto me duele este adiós". 

La he tuneado, porque ya no hay dolor. Hay decepción. Porque lo peor es que a ti no te duele. Ni si quiera te molestas en aparentar. Siempre has sido de esos. De los que parece que nunca pueden dar un último duro golpe. Y lo peor es que ahí está, una vez más -y sé que no será la última-. Y lo peor es que no te duele.

En este mar de mentiras, seguro que algo bueno se puede pescar. 

viernes, 7 de octubre de 2016

sábado, 1 de octubre de 2016

You got what I need

Hoy sonaba esta canción en una de mis películas favoritas, 'Cuando te encuentre'. Sonaba 'Baby you, you got what I need, you got my sunshine'. Automáticamente mis lágrimas han salido a dar un paseo por mis mejillas. Sin pedir permiso. Sin previo aviso. Ellas también se acuerdan de ti. Y hoy no he llorado porque te eche de menos. Hoy no he llorado porque vivir sola me recuerde tanto a nosotros. Hoy no he llorado porque odie hacerme la cena sola. Hoy no he llorado por irme a dormir a una cama de matrimonio en la que tú no seas el lado derecho. Hoy he llorado porque no entiendo nada. Hoy mi parte racional y sensata se ha dejado ver y me ha vuelto a zarandear. Me has dejado. Sin importar las consecuencias. Ha venido a mi mente ese "tanto no te querrá cuando te ha dejado" o "si se quiere se puede". Hoy he llorado porque tú, con tus excusas y tus discursos me has vuelto a trilear y has disfrazado algo tan doloroso bajo el manto del destino, ese que yo siempre he creído que nos volverá a unir.