domingo, 21 de agosto de 2016

Cobarde

Has decidido rendirte. Rendirte antes de que empiece el combate. La batalla que íbamos a librar contra la distancia. La campana aún no ha sonado y tú ya quieres que me embarque en el vuelo K82349. Cobarde. Cobarde te llamo por quedarte con lo malo de algo que ni si quiera ha comenzado. Por quedarte con lo malo de todo lo que hemos vivido. Te consuelas en el segundo tren que pasará por delante de nuestra parada, pero has olvidado que a ninguno de los dos nos han ido bien las segundas oportunidades. Me voy, dejando la mitad de mi corazón contigo, con nuestro antiguo hogar, nuestro antiguo gato, nuestras antiguas pizzas y cocacolas, nuestros domingos de turisteo, nuestros despertares con cosquillas, nuestras pelis y series, nuestras risas, nuestra química, nuestro todo. Me voy, sin saber si viviremos ese reencuentro, ese primer reencuentro en la estación. Sin vivir esa primera noche después de tantas noches sin ti. Sin pasear de la mano queriendo que ese momento se hiciera eterno. Sin contar los días para volver a verte. Sin echar de menos tus profundos ojos verdes. No sé cuándo volveré, olvidas que me has dado un motivo para hacerlo. Porque has decidido rendirte. 

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