miércoles, 28 de diciembre de 2016

Me. Before you

Hoy he pensado en mí. Antes de ti. Venía de pasar el mejor y el peor año de mi vida. El año en el que me encontré a mí misma. El año en el que conseguí ser feliz por mí misma. Y el año en el que yo misma tropecé con la misma piedra. El año en el que me enamoré de Londres. El año en el que me enamoré de mí misma.

No sé si recuerdas que era enero. Un temprano día de enero. Yo andaba revoloteando de aquí para allá. Era una buena época. Pero nada comparado a lo que me iba a encontrar aquella noche de enero. En aquella esquina. En aquel lugar que algún día me tatuaré en forma de coordenadas.

Antes de ti no tenía celos, algo que traduzco en un miedo terrible que te estruja desde lo más profundo de las entrañas. Un miedo que tú nunca has entendido y que ahora vives en tus propias carnes. Un miedo a perder lo más preciado y lo más grande que la vida te brindó aquella noche. Porque como tú bien dices, no teníamos ni idea de todo lo que aquel encuentro nos iba a deparar.

Antes de ti yo nunca había vivido sola. Nunca había esperado a nadie en la cama. Ni en la ducha. Ni compartido gastos. Ni peleado por las películas.

Pero lo más importante y de lo que ahora estoy 100% segura es que antes de ti no había amado. Nunca. Jamás. El concepto del amor se quedaba totalmente alejado de la línea que separa el amor de adolescencia con el que nosotros tuvimos. Nuestro amor veía esa línea como un pequeño punto en el horizonte. El concepto de querer que tú fueras feliz sobre todas las cosas de este mundo. Sobre mí misma. Sobre mi personalidad, mis gritos, mis llantos, mis dramas y mi manera de ver la vida.

Y, ¿sabes qué? Que yo después de ti soy mucho mejor. Respiro. Pienso antes de hablar. Vivo en el presente, en este 28 de diciembre a las 21:57 (hora británica, no lo olvides). Los dramas son lo que son, dramas, tremendos, donde la solución queda lejos de encontrar la facilidad de una solución rápida y sencilla. Sé lo que quiero. Y lo que no quiero. Sigo gritando. Sigo diciendo tacos. Y sigo enamorada de Londres. De nuestros primeros meses en el paraíso. De antes de que todo cambiase. ¿Y tú después de mí? ¿Qué eres después de este torbellino?


domingo, 25 de diciembre de 2016

Es por ti

Es por ti. O era por ti. Seamos sinceros. Saquémonos todos los ases que tengamos bajo las mangas. Bajo la ropa. Bajo mi sujetador. Bajo tu camiseta con ese olor que tanto me embriaga. Mejor quitémonoslo todo y quedémonos desnudos, que es como más nos gustamos.

Comencé sin comprenderte. Sin comprender por qué me mirabas tanto. Sin comprender tu forma de caminar. Tu manera de aparecer en pleno baño de agua caliente. Tu manera de desaparecer. Y de volver a aparecer. Luego empezaste a dejarte leer, a comprender, a entender. De tal manera que ni tú mismo te esperabas. Conocía cada una de tus cicatrices. Lunares. Defectos. Virtudes. Comencé a leer que te encantaba que te arrascase la espalda, que pidiera la pizza a tu gusto y que no dejara subir al gato a la cama. Pero también comencé a ver que mis erratas no te gustaban tanto como a mí tus averías. Y aunque de esto hace bien poco, comencé a darme cuenta de que te estabas alejando de mí. Sin saber por qué. Ni cómo pudiste hacerlo. A mí, que cambié de ciudad por ti. Que te abrazaba por las noches. A mí, que te esperaba sentada en el baño cada noche esperando a que terminaras de ducharte mientras descargabas todos tus demonios. Que te quería con tus más y tus menos. Pero sobre todo con tus menos. A mí, que era tan pequeña.

Pero es por ti que brillan mis ojos hoy, que he vuelto a hablar de amor...

domingo, 18 de diciembre de 2016

A destiempo

Dijiste todo lo que quería oír (o leer en este caso). Todo. Absolutamente todo. Pero a destiempo. Y no sabes cuánto me duele. 

viernes, 9 de diciembre de 2016

Ya no me acuerdo

"Ya no me acuerdo ni de tu risa ni de tu prisa por darme un beso, ni que botón de tu camisa desabrochaba primero, ni que rumba me bailabas cuando querías robarme el sueño. Dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos, que vas echando de más lo que un día echaste de menos. Y yo qué culpa tengo si ya no me acuerdo...".

Te he querido mucho 

domingo, 30 de octubre de 2016

Tan tuya

Y no te diste cuenta. De que me tuviste. Y de qué manera. Era (y en gran parte aún lo soy) toda tuya, cabía en una de tus manos, esa que apoyabas en mi cara con ternura y entonces yo podía sentir la plenitud absoluta y el clímax de la felicidad completa. Era tan tuya. Pero, ¿para esto hemos quedado, no? Para que yo te llore en la oscuridad del lugar en el que es una hora menos leyendo frases que atraviesan la pantalla y vacilan los kilómetros que no separan y retuercen mi interior cual plastilina. Siempre parece que será el último golpe. Pero nunca son suficientes. Yo, que era tuya, tan tuya. No creo que vuelva a escribirte más. Hay cosas que solo el tiempo puede hacer. Curar. Decir. Y a ti te queda tanto por aprender. Valorar. Y querer. Ya no sirven las palabras, ni las escritas, ni las habladas. Solo el tiempo. Porque anoche dejé de ser en gran parte tuya. 

domingo, 9 de octubre de 2016

Y lo peor

"Aunque no encuentre razones hoy tengo canciones que me hacen pensar en ti. Y aunque yo sé que hay mentiras, prefiero la herida. Hoy aprendí que contigo cuanto más me duele más te olvido. Y no sé cuánto voy a soportarlo. Y no sé dónde voy a dar sin ti. Y no sé cómo lograré escapar sin ti. No sabes cuánto me duele este adiós". 

La he tuneado, porque ya no hay dolor. Hay decepción. Porque lo peor es que a ti no te duele. Ni si quiera te molestas en aparentar. Siempre has sido de esos. De los que parece que nunca pueden dar un último duro golpe. Y lo peor es que ahí está, una vez más -y sé que no será la última-. Y lo peor es que no te duele.

En este mar de mentiras, seguro que algo bueno se puede pescar. 

viernes, 7 de octubre de 2016

sábado, 1 de octubre de 2016

You got what I need

Hoy sonaba esta canción en una de mis películas favoritas, 'Cuando te encuentre'. Sonaba 'Baby you, you got what I need, you got my sunshine'. Automáticamente mis lágrimas han salido a dar un paseo por mis mejillas. Sin pedir permiso. Sin previo aviso. Ellas también se acuerdan de ti. Y hoy no he llorado porque te eche de menos. Hoy no he llorado porque vivir sola me recuerde tanto a nosotros. Hoy no he llorado porque odie hacerme la cena sola. Hoy no he llorado por irme a dormir a una cama de matrimonio en la que tú no seas el lado derecho. Hoy he llorado porque no entiendo nada. Hoy mi parte racional y sensata se ha dejado ver y me ha vuelto a zarandear. Me has dejado. Sin importar las consecuencias. Ha venido a mi mente ese "tanto no te querrá cuando te ha dejado" o "si se quiere se puede". Hoy he llorado porque tú, con tus excusas y tus discursos me has vuelto a trilear y has disfrazado algo tan doloroso bajo el manto del destino, ese que yo siempre he creído que nos volverá a unir. 

domingo, 21 de agosto de 2016

Cobarde

Has decidido rendirte. Rendirte antes de que empiece el combate. La batalla que íbamos a librar contra la distancia. La campana aún no ha sonado y tú ya quieres que me embarque en el vuelo K82349. Cobarde. Cobarde te llamo por quedarte con lo malo de algo que ni si quiera ha comenzado. Por quedarte con lo malo de todo lo que hemos vivido. Te consuelas en el segundo tren que pasará por delante de nuestra parada, pero has olvidado que a ninguno de los dos nos han ido bien las segundas oportunidades. Me voy, dejando la mitad de mi corazón contigo, con nuestro antiguo hogar, nuestro antiguo gato, nuestras antiguas pizzas y cocacolas, nuestros domingos de turisteo, nuestros despertares con cosquillas, nuestras pelis y series, nuestras risas, nuestra química, nuestro todo. Me voy, sin saber si viviremos ese reencuentro, ese primer reencuentro en la estación. Sin vivir esa primera noche después de tantas noches sin ti. Sin pasear de la mano queriendo que ese momento se hiciera eterno. Sin contar los días para volver a verte. Sin echar de menos tus profundos ojos verdes. No sé cuándo volveré, olvidas que me has dado un motivo para hacerlo. Porque has decidido rendirte. 

martes, 9 de agosto de 2016

Por la primera vez

Hoy vengo a recordarte por qué quererme. Por mis despertares. Por los nuestros, mas bien. Pero comencemos por el principio, ¿no? Por aquella primera vez que me miraste. Por la primera vez que pensaste "maldita niñata consentida". Por la primera vez que te deje entrever la debilidad que causabas en mí. Por las primeras veces en las que me ponías nerviosa. Por la primera vez en la que pensaste que pensabas demasiado en mí. Por la primera vez que me dijiste que besaba demasiado bien y realmente te asustaste al pensarlo. Por la primera vez que decidiste que no eras bueno para mí y te marchaste. Por la primera vez que te sorprendí y me cogiste el culo de camino a pedir nuestro primer gin-tonic. Por la primera vez que fuimos al cine y la primera vez que no quisiste que fuera la primera. Por la primera vez que mi cuerpo te sorprendió. Por la primera vez que me dijiste que me querías. Podría seguir eternamente. Pero lo mejor es que ya sabes por qué tienes que quererme. Porque te hago feliz, básicamente. 

domingo, 15 de mayo de 2016

Tiempo limitado

Siempre esperando. Siempre esperando ese momento en el que la plena felicidad te alcance y te haga suyo. Siempre esperando ese momento que te dejará sin aliento. Siempre esperando a encontrar ese minuto de gloria donde todo parece estar en su sitio. Ese momento en el que sueñas con finalizar el instituto porque la universidad te permitirá estudiar lo que siempre has querido. O ese otro en el que te visualizas en un máster que te especializará en aquello que tan bien se te da. Y otros tantos en los que pensamos que el momento, ese momento, aún está por llegar, cuando somos tan ignorantes que obviamos que ese climax de plenitud ya lo hemos alcanzado. A los 10 años haciendo la comunión; esa noche de reyes con tu primer regalo de la lista; cuando diste tu primer beso; cuando te enamoraste; o cuando te volviste a enamorar; cuando bailabas a las 6 de la mañana esa canción que tanto te gusta a ti y a tus amigos; cuando estás en la playa, en verano, a las 7 de la tarde, y el sol hace que tu piel se erice; y así hasta enumerar una infinidad de veces en las que has sentido que nada podía ir mejor. El momento es ahora. Lucha por tus sueños, hasta conseguirlos, pero mientras, disfruta del camino. Nos preparan para pensar que el tiempo es ilimitado, pero nuestra vida es finita. Estás aquí, aprovéchala. 

lunes, 22 de febrero de 2016

Brújulas

Odio la gente que no predica con el ejemplo. Que no es practicante de su propia religión. Que narra a los cuatro vientos una vida ficticia que luego no lleva a la realidad. En este preciso momento, por consecuencia, me odio a mi misma. Siempre he oído que, en algún momento u otro de la vida, llega un instante en el que no sabes qué camino escoger, si el del centro, el de la derecha o el de más allá. Siempre he tenido un rumbo fijo (y no os equivoquéis, la meta sé donde está), pero últimamente me está costando más de lo habitual seguir el mapa, y quizás me haya desviado del sendero establecido. Para bien o para mal, tengo que entonar el "mea culpa". O no. Porque, repito, para bien o para mal me he equivocado, aunque soy de las que tienen en la biblia de su religión que, en primer lugar, jamás hay uno se equivoca, simplemente aprende de los errores o intenta exprimirlos al máximo. Como veis, estoy en un momento en el que la brújula no me funciona. Y sinceramente, estando donde estoy y con todos los días que me quedan por delante, creo que la guardaré en mi mesita de noche y la sacaré más adelante. Porque las cosas como son, disfrutar, estoy disfrutando. 

miércoles, 20 de enero de 2016

Recuerda

Recuerda esto. Recuerda aquel día que me crucé en tu camino. O tú en el mío, como quieras verlo, te dejo libertad para imaginarlo como quieras, con el olor que desees, con el filtro que quieras ponerle, pero recuerda, es lo importante hoy. Recuerda cómo me mirabas en la distancia. Recuerda mi septum, que ya ha desaparecido. Recuerda cómo me iba sin haberte dedicado tan solo una mirada (o eso pensabas tú). Recuerda cómo me iba caminando mientras te comparaba con el buen vino. Recuerda los días que pasaron entre el silencio programado y aquel "qué bien vives". Recuerda la primera foto que me enviaste. Recuerda tus notas de voz a las tantas de la mañana. Recuerda cómo pensabas "maldita niña consentida". Recuerda cómo me perdiste. Recuerda cómo te recuperé. Recuerda cuándo me quisiste por primera vez. Recuerda cuándo me quisitejoder por primera vez. Recuerda, que hoy, es lo importante.