viernes, 22 de mayo de 2015

Trascendental

A quién pretendo engañar. Soy así. Trascendental, como tú dices. Apasionada. Romántica. Dramática. Gracias a Dios, tú eres un quita-hierros de todos los asuntos, me haces mantener los pies en el suelo y haces que esto de quererte tanto, de haberme enamorado de esta manera tan brutal y mi miedo al abandono sea algo simple y reducido: nos merecíamos, te tengo, me tienes y somos felices. Y nada más. Quizás por eso encajamos tan bien. Quizás por eso yo jamás pueda dejar de hacer un drama de mi traslado a miles de kilómetros de ti. Quizás amarte por encima de mis posibilidades, demasiado, sea lo mío, es lo que se me da bien en esta relación. Preocuparme, enfadarme, llevarlo todo al extremo. Porque tú siempre estarás ahí para agarrarme los tobillos. Rectificar es de sabios, si el carácter va a menos, esto no va a suponer un esfuerzo supremo. Disfrutar de la vida, del momento, del hoy, de lo que tenemos, que por suerte, es mucho. Una vez más, gracias. 

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