sábado, 9 de mayo de 2015

¿Ñoña? ¿Yo?

La Melisa madura, de un año y medio para acá aproximadamente, jamás escribiría estas cosas. Jamás celebraría el primer mes de su nueva relación. Jamás se pondría a este nivel de ñoñería de cagar purpurina y escupir arcoiris por la boca. Realmente, la Melisa madura no pensaba enamorarse, hasta sobrepasar límites que quedaban tan pequeños que se convertían en uno de tus lunares. Pero qué cojones, estoy feliz, de, en primer lugar, aquel día, en aquella esquina. Estoy feliz de, en segundo lugar, aquel "te sigo". Estoy feliz de, en tercer lugar, ese mensaje directo. Estoy feliz de, en cuarto lugar, tus rarezas. Y estoy cojonudamente feliz de, en quinto lugar y no por ello menos importante, aquel "no te vayas, por favor". El maktub a nuestro lado se queda corto. Nos reímos del maktub. Un 9 de abril tenía que ser. Gracias por volver a hacerme ser una ñoña que cree en cuentos de hadas con caballeros de capas azules subidos a caballos blancos. 

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