martes, 7 de abril de 2015

Se van

El otro día, volviendo de la playa donde me enamoré por primera vez, miré a mi alrededor y me teletransporté nada más y nada menos que 7 años atrás. 7 años. Se dice pronto pero se pasan aún más. De aquella Melisa queda tan poco y tanto a la vez. Era ingenua, empezaba a vivir, a sentir, a experimentar y a crecer. Hoy, minutos antes de dar el paso y cumplir 22 años, contesto a esa gente que alucina con mis ganas de cumplir años: estamos vivos. Seguimos avanzando. Y en los 21 he avanzado con creces en esta carrera que es la vida. Me he asegurado de que no eras para mí, he reído, he llorado, he vencido, he caído, el esfuerzo ha tenido su recompensa, en el amor, en la amistad y en el trabajo. Y por fin, por fin lo puedo decir, me conozco, me quiero, me admiro, me doy mi lugar y soy cojonudamente feliz. Siempre es un buen momento para empezar de cero, y los 21 fueron el punto de partida perfecto. Los 22 serán una continuación de todos los cambios que estoy experimentando y que tanto me están gustando. Hoy me han preguntado qué espero una vez que termine la carrera y me parece una frase perfecta para comenzar los 22 con mucha energía: prácticas, verano, mojitos, Conil, Londres, Granada, vosotros, vosotras, familia, moda, trabajo y... nosotros 

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