domingo, 19 de abril de 2015

La razón

Todo ocurre por alguna razón. Cada acontecimiento importante de mi vida es la prueba fehaciente de esta afirmación. Una gran amiga, una hermana más bien, siempre me decía que tomase la decisión que el corazón me dictase y que, al final del túnel, del camino, con el paso del tiempo, esta decisión tendría un motivo, para bien o para mal. Y como te digo siempre, voy ordenado mis sentimientos, todo a mi alrededor va tomando forma. Este es el comienzo del fin, y te has colado en la recta final de una de las etapas más importantes, trascendentales y llenas de cambios de toda mi vida. Y bendita intrusión la tuya. Hoy, con el sol poniéndose, a esta hora en la que el agua en verano está más rica de lo habitual, cuando puedes tumbarte en la arena sin quemarte y dejar que se cuele entre tus dedos, miro por mi ventana y por qué no decirlo, a mi pasado, y doy gracias por todas las decisiones que he tomado, que me han hecho estar hoy aquí, contigo, con ellas, con ellos, acabando una carrera y dedicándome a lo que amo. Hoy brindo por este comienzo que cada vez se parece más a un final. 

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