jueves, 23 de abril de 2015

El amor, ese gran extremista

Siempre lo he dicho. Lo digo. Y lo diré: el amor es lo más extremista del mundo. Estar enamorado y que te rompan el corazón es lo más desgarrador que te puede ocurrir: una infidelidad, una ruptura, un "no eres tú, soy yo", el fin de un amor por la rutina y un sinfín de motivos que nos llevan a, como decía Sabina, tardar en olvidar a esa persona 19 días, pero 500 eternas noches llenas de lágrimas y quebraderos de cabeza. Pero, amigo mío, qué cojonudamente bonito es el amor cuando es correspondido. Tú dices, tienes la poca vergüenza, el valor y el atrevimiento de llamar a esto que tenemos amor. ¿AMOR? Joder. Yo prefiero denominarlo así. Que yo no decidiese tirar por el camino habitual que elijo para llegar a casa de mi amigo y pasara por esa esquina. Nuestras idas. Nuestras venidas. Nuestro gran afán por estropearlo todo. Nuestras relaciones pasadas, nuestras edades, nuestro lugar en la geografía y en definitiva esa larga lista de contras para estar juntos. Y que a día de hoy estemos enamorados y nos encontremos en el extremo bonito de esto tan gigantesco que es el amor. Porque joder, cómo te quiero, qué enamorada que estoy de ti y qué bonito es todo, coño. 

miércoles, 22 de abril de 2015

Amor

Hay sensaciones que no se olvidan. Jamás. Por suerte nunca olvidaré ese buche del mojito de 8 euros que me tomé junto con mis dos medias naranjas en Conil. Ni la primera vez que me monté en tu coche y te desarmaste. Ni ese cigarro después de un buen polvo. Ni la primera vez que me dijiste que me querías. Ni la felicidad que me inundó, la más absoluta que jamás he padecido, mientras viajaba en metro en Londres. Ni lo que sentí al subirme al Empire State. Por desgracia, tampoco olvidaré lo pequeña que me hice cuando todo mi mundo se venía abajo. Supongo que, en un porcentaje que cada vez disminuye más y a mayor velocidad, nunca, jamás, olvidaré el miedo a la fuga. Y, créeme, no estaba en el mejor momento, ni te esperaba cuando llegaste, ni confié en ti nunca, pero si de algo estoy segura a día de hoy es, no que te quiero, sino que te amo, que estoy loca y perdidamente enamorada de ti, que me he rendido a ti, a tus preciosos ojos verdosos en los que me pierdo y que tanto me cuesta encontrar luego la salida de emergencia, y de que tú también me quieres. Pero, amigo mío, no sé cuando tú estas al 1009% seguro de que te has enamorado, pero cuando yo suelto una lágrima, cuando el miedo se convierte en escalofríos... Eso, eso es amor para mí. 

domingo, 19 de abril de 2015

La razón

Todo ocurre por alguna razón. Cada acontecimiento importante de mi vida es la prueba fehaciente de esta afirmación. Una gran amiga, una hermana más bien, siempre me decía que tomase la decisión que el corazón me dictase y que, al final del túnel, del camino, con el paso del tiempo, esta decisión tendría un motivo, para bien o para mal. Y como te digo siempre, voy ordenado mis sentimientos, todo a mi alrededor va tomando forma. Este es el comienzo del fin, y te has colado en la recta final de una de las etapas más importantes, trascendentales y llenas de cambios de toda mi vida. Y bendita intrusión la tuya. Hoy, con el sol poniéndose, a esta hora en la que el agua en verano está más rica de lo habitual, cuando puedes tumbarte en la arena sin quemarte y dejar que se cuele entre tus dedos, miro por mi ventana y por qué no decirlo, a mi pasado, y doy gracias por todas las decisiones que he tomado, que me han hecho estar hoy aquí, contigo, con ellas, con ellos, acabando una carrera y dedicándome a lo que amo. Hoy brindo por este comienzo que cada vez se parece más a un final. 

domingo, 12 de abril de 2015

Contra todo pronóstico

Contra todo pronóstico, has conseguido que te quiera. Y a pesar de todo, he logrado que mis grillos vuelen, me liberen y tú te enamores de mí. Todavía se me hace raro, todo esto, tú, yo, nosotros, que encajemos tan a la perfección en este puzzle tan extraño que hemos formado y que tanto nos sorprende día a día. El sábado suena muy lejos. Suena a días pensando en el paraíso, en tus besos, en tu risa, en tu sonrisa, en tus ojos, los más bonitos que hay sobre la Tierra. Me mola ser cortoplacista, que nos hayamos juntado dos poetas, dos amantes de la tinta, dos buscavidas, dos enamorados empedernidos, dos disfrutones, dos privilegiados. Al fin y al cabo, dos personas que se merecían encontrarse. 

miércoles, 8 de abril de 2015

Cosas que hacer antes de irnos de aquí

- Ver despegar un cohete en Cabo Cañaveral
- Ver la Aurora Boreal
- Volver a Nueva York (si puede ser para quedarme, mejor)
- Hacer la ruta 66
- Visitar todos los estados posibles de América del Norte
- Visitar una isla paradisíaca
- Ir a París con mamá y papá
- Visitar Roma con amor
- Ir a Mykonos
- Fuerteventura e Ibiza
- Cenar con vistas a la Alhambra
- Tener mínimo dos hijos
- Casarme, por todo lo alto, con el amor de mi vida
- Trabajar en Vogue
- Vivir una temporada en Londres
- Que mis padres vivan en Galicia o en Cádiz en su vejez
- Tener los amigos que tengo, a los 7, toda la vida, y que sus hijos sean mis sobrinos, que nos reunamos todos al menos una vez al año
- Enamorarme, locamente, un amor de esos sanos, de ni contigo ni sin ti, de independencia, de agobios, de empacharse el uno del otro, de llegar a casa, acostar a los niños y con una copa de Beronia contarnos cómo nos ha ido el día

(Para empezar, no está nada mal...) 

martes, 7 de abril de 2015

Se van

El otro día, volviendo de la playa donde me enamoré por primera vez, miré a mi alrededor y me teletransporté nada más y nada menos que 7 años atrás. 7 años. Se dice pronto pero se pasan aún más. De aquella Melisa queda tan poco y tanto a la vez. Era ingenua, empezaba a vivir, a sentir, a experimentar y a crecer. Hoy, minutos antes de dar el paso y cumplir 22 años, contesto a esa gente que alucina con mis ganas de cumplir años: estamos vivos. Seguimos avanzando. Y en los 21 he avanzado con creces en esta carrera que es la vida. Me he asegurado de que no eras para mí, he reído, he llorado, he vencido, he caído, el esfuerzo ha tenido su recompensa, en el amor, en la amistad y en el trabajo. Y por fin, por fin lo puedo decir, me conozco, me quiero, me admiro, me doy mi lugar y soy cojonudamente feliz. Siempre es un buen momento para empezar de cero, y los 21 fueron el punto de partida perfecto. Los 22 serán una continuación de todos los cambios que estoy experimentando y que tanto me están gustando. Hoy me han preguntado qué espero una vez que termine la carrera y me parece una frase perfecta para comenzar los 22 con mucha energía: prácticas, verano, mojitos, Conil, Londres, Granada, vosotros, vosotras, familia, moda, trabajo y... nosotros 

domingo, 5 de abril de 2015

Maktub

Perdón por borrarlo. Por borrar lo que sentía. Me corrijo. Por intentar borrarlo. Por estropearlo. Por seguir tus pasos en cuanto a eso de nadar a contracorriente, a negar la evidencia, al fin y al cabo, a no admitir que no hay nada que no hagamos bien juntos. Nuestras miradas se están encargando de decir todas esas cosas que somos incapaces de traducir al castellano. Y si ellas hablasen, amigo mío, entonces sí que podríamos decir que ha llegado el principio del fin, que esto se nos ha ido de las manos y que nos hemos dejado de pre-querer. Nos va bien cuando somos cortoplacistas, cuando disfrutamos del instante que tenemos delante, cuando nos sentimos privilegiados por ese tinto de verano en El Balneario, por ese Burguer King en tu Audi A3 o por ese momento en el que la radio decide alinearse con los planetas, poner #StayWithMe y nos cogemos de la mano, porque no hay nada mejor que hacer en ese momento que disfrutarlo. Hoy ha sido un gran día, mañana ya veremos que nos depara.