jueves, 8 de enero de 2015

Nunca es suficiente

No lo ves, no hay manera de que esto vaya bien.
Tú tus manías de siempre. Yo con mis prisas y mi ganas de crecer.
Y no lo ves, sabe Dios que me duele a mi también, no despedirnos de noche,
dejando el reproche para el amanecer 

Quien me conoce sabe perfectamente que mi religión tiene un principio fundamental: todo pasa por algo. Los Reyes Magos decidieron dejar por mi casa el nuevo disco de una de esas personas que me tocan el alma con sus canciones, Pablo Alborán. Había escuchado dos o tres canciones de él, pero Ecos no había llegado a mis oídos hasta hace un par de noches, casualmente de camino a encontrarme una vez más con mi destino. Y no había mejor descripción para lo que está ocurriendo. Pero otra de sus canciones reza lo siguiente: Nadie nos puede reprochar que no los hemos intentado. Y es que a pesar de seguir siendo el gran imposible de mi vida, seguimos siendo tú y yo, y eso parece ser que nunca va a cambiar. Y estar tan llena. Tan plena. No tener que hablar porque las conversaciones que tienen nuestras miradas ya lo dicen todo... No pasa todos los días. 

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