viernes, 30 de enero de 2015

Mi gran cuenta pendiente

Quizás nunca leas esto. Estoy segura casi al 100% de que no lo harás. Pero hoy quiero que sepas que cuando yo dejé de creer en todo lo que creía que era el motor de la vida apareciste tú. No recuerdo bien cómo fue. Lo que sí que siempre sabré es que te quería en mi vida. Quiero explicarte a través de palabras escritas por qué apenas hablo cuando estoy contigo. Por qué te miro tanto. Por qué me gusta tanto besarte, acariciar tu pecho que tan poco agrado me causaría en otros y tanto amor me despierta en ti. Por qué eres tan especial. Realmente esto último no se puede explicar, tarifeño mío. Eres mi gran asignatura pendiente. Te me escapaste de las manos como la arena de la playa. Te fuiste cuando más te necesitaba. Eres mi cuenta pendiente, y pienso saldarte hasta límites que ni te imaginas. A veces pienso que no tenemos tanto en común como creo. Que tú eres muy grande. Pero que yo lo soy aún más. Que tenemos las mismas ganas de comernos el mundo. De pasear por él, por cada rincón que tiene que ofrecernos. O quizás esto es una utopía más y nuestros caminos solo vuelvan a cruzarse como punto de descanso, y no para unirse de por vida. Pero gracias a Dios, ya estás en mi vida. Y lo más importante, yo estoy en la tuya. 

jueves, 22 de enero de 2015

No eres el único

Facebook me dice que pase el verano contigo. Mi corazón está a mitad de camino entre tú, él, vosotros, ellos y nadie a la vez. Y mi cabeza lo tiene claro: todo esto es una locura. Siempre he pensado en los demás a la hora de tomar mis decisiones. Pocas veces las consecuencias han tenido prioridad. En contadas ocasiones he elegido no sufrir. Me he dejado llevar, me la he jugado y he preferido un minuto en el paraíso y noches enteras en el infierno. Pero cuando decía que algo estaba cambiando en mi interior, me quedaba corta. Muy corta. Sí. Sigo creyendo en el amor. En el de verdad. En el sano. Ese de los cuentos de hadas. Pero, ¿por qué tiene que ser ahora? ¿Por qué tengo que ver a cada hombre que conozco como el padre de mis hijos, mi futuro marido, mi elección de por vida? Pues sí. A veces en la vida hay que elegir. Pero este no es uno de esos momentos. Hoy decido no decidir. 

sábado, 10 de enero de 2015

Ni quiero, ni puedo

Últimamente llego a muchas conclusiones a lo largo de los días. Y tengo que decir que una de ellas es que no me importaría pasar el resto de mi vida contigo. Que fueras lo primero y lo último que mis ojos viesen al comenzar y terminar cada día. Quizás por ahí, en algún país del mundo no muy lejano, o quizás en la calle de atrás, en el barrio de al lado, en otra ciudad española esté esa persona con la que sí sea fácil hablar, reír, llorar y pasar el tiempo. Pero qué le voy a hacer si mi corazón te ha elegido a ti. Sé que mi yo del futuro lamentará estos días, semanas o meses que pasemos juntos, pero me importa tan poco... Como te dije, ya no tengo fuerza de voluntad para mantenerme alejada de ti. Ni quiero, ni puedo. 

jueves, 8 de enero de 2015

Nunca es suficiente

No lo ves, no hay manera de que esto vaya bien.
Tú tus manías de siempre. Yo con mis prisas y mi ganas de crecer.
Y no lo ves, sabe Dios que me duele a mi también, no despedirnos de noche,
dejando el reproche para el amanecer 

Quien me conoce sabe perfectamente que mi religión tiene un principio fundamental: todo pasa por algo. Los Reyes Magos decidieron dejar por mi casa el nuevo disco de una de esas personas que me tocan el alma con sus canciones, Pablo Alborán. Había escuchado dos o tres canciones de él, pero Ecos no había llegado a mis oídos hasta hace un par de noches, casualmente de camino a encontrarme una vez más con mi destino. Y no había mejor descripción para lo que está ocurriendo. Pero otra de sus canciones reza lo siguiente: Nadie nos puede reprochar que no los hemos intentado. Y es que a pesar de seguir siendo el gran imposible de mi vida, seguimos siendo tú y yo, y eso parece ser que nunca va a cambiar. Y estar tan llena. Tan plena. No tener que hablar porque las conversaciones que tienen nuestras miradas ya lo dicen todo... No pasa todos los días. 

domingo, 4 de enero de 2015

Lo admito

De otra cosa no, pero de amor entiendo un rato. A mis 21 años, temprana edad, sí, tengo que confesar que, desde mi humilde opinión y experiencia, sé bastante de este campo tan complicado, con diversos ciclos medios, superiores, másters, carreras universitarias y clases particulares en su haber para poder comprenderlo. Empecé desde bien pequeña a fijarme en los chicos, a jugar a la botella, a "salir" con ellos, como se decía en mi época de enana mocosa que se creía que eso lo era todo en la vida. Pero a los 15 años un chico de 20 se cruzó en mi camino (más bien se re-cruzó porque ya le conocía) y me robó el corazón por primera vez. Las peleas y los celos acabaron con mi primer amor. Luego llegó la época de locura, de esas que no sabes si son la mejor o peor etapa de tu vida, porque cometes más errores de los que puedes recordar. Y entonces apareció el segundo gran amor de mi vida, el único realmente. Qué puedo decir de él. Que me rompió el corazón de una manera tan drástica y dolorosa que a día de hoy no me ha dejado volver a enamorarme otra vez. Y después de varias etapas de soltera tengo que decir que lo que he aprendido es lo siguiente: me gusta lo difícil. Un tío que no me haga caso, que me dé más cales que arenas y que me haga correr detrás de él, como si de un caramelo se tratase. Lo sé. Suena fatal. Machista. Rastrero. Pero no me gustan las cosas fáciles, los regala oídos. No al menos los que me lo han regalado hasta ahora. Me ha costado admitirlo. Pero cuando digo que no ligo, miento. Sí que lo hago, pero estoy sola porque quiero, porque esto es como el pez que se muerde la cola. Chico bueno quiere a chica buena que va detrás de chico malo. Y así toda mi vida. Porque cuando queremos hamburguesas nos pondrán pizza y viceversa. Sigo intentado encontrar el equilibrio entre dificultad y felicidad. Que me guste y yo le guste. Que sea algo mutuo, al fin y al cabo. Os mantendré informados.