domingo, 8 de noviembre de 2015

Maybe

Quizás. Esa es la palabra con la que siempre empiezo a escribir esta entrada que no da el paso de ver la luz. 

jueves, 24 de septiembre de 2015

Todo pasa

"Quiero pensar que en la vida todo pasa", cantaba Dani Martín en una de sus canciones para El Canto del Loco, mi grupo favorito por los siglos de los siglos (amén). Y es que, sí, todo pasa. Un día es gris y al siguiente estás en la playa, dejando que el sol marque las tirantas de tu bikini en tu piel tostada, la ideal que dejan los últimos días junto al mar.

"Las piedras del camino son las que construyen las verdaderas fortalezas", leía hace unos meses. Ambas frases son tan significativas en estos días, en los que parece ser que todo se alinea para esta ponerte a prueba, para que resistas, para que veas eso, que para ver el arcoiris antes debes resistir la tormenta. 

En el amanecer tras la terrible tempestad, donde se unen tonalidades espectaculares, te das cuenta de que nada es tan grave como parece, solo lo es al nivel que tú misma quieras darle, aportarle. "Importancia a lo importante", frase que acabará grabada en mi piel algún día.

Creo que es genial no dejar de aprender, ni de la vida, ni de las experiencias, y sobre todo, de las personas.

"Los sueños no están solo para soñarlos, sino para hacerlos realidad". Esta frase es de mi propia cosecha. No debemos pensar que son demasiado grandes, ni que nosotros somos demasiado pequeños. "Lo que fácil llega, fácil se va", y nada cae del cielo.

Yo quiero ser feliz, contigo, con los míos, amando lo que hago, porque lo que próximamente haré, es lo que realmente amo con toda mi alma, y lo que quiero amar para el resto de mi vida. Por eso no voy a conformarme, ni voy a rendirme ante los "noes" que me da la vida. Ni las bofetadas sin mano.

Hoy es un buen día para recordar que se puede. 

lunes, 13 de julio de 2015

lunes, 1 de junio de 2015

Remember why you started


Sí. Ha llegado el momento de hacer balance. A comienzos del último año de universidad, allá por octubre, una vez más, la filosofía de vida por la que me rijo, el maktub (está escrito) puso delante de mí la frase remember why you started. Desde entonces la llevo grabada a fuego y hoy la tengo más presente que nunca. Parece mentira, es la frase que a todos se nos ha venido hoy a la cabeza al ver junio en nuestros móviles, ordenadores y demás chismes propios del siglo XXI. Recordar por qué empecé periodismo hace 4 años es algo que me he tenido que repetir muchas veces a lo largo de estos últimos meses: mi futuro, mi pasión, mi amor por la moda, por escribir, por comunicar... El fin de una importantísima etapa se acerca. Pero luego, luego está lo mejor, el momento de empezar de cero. Ánimo, si hemos podido durante 4 años podemos durante un mes más. Recuerda por qué empezaste y continúa. Por los últimos metros de esta carrera a fondo. 

martes, 26 de mayo de 2015

Positividad

Hoy me voy a despedir positiva, con las típicas frases de "después de la tormenta siempre llega la calma", "para ver el arcoiris has de soportar la tormenta", "no hay mal que por bien no venga", "cuando se cierra una puerta se abre una ventana", "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy", "todo esfuerzo tiene su recompensa"... Y un largo etcétera. 

jueves, 14 de mayo de 2015

Sé mi sol


¿Sabes esos niños que tienen miedo a la oscuridad y tienen un montón de pegatinas en el techo que brillan durante la noche, sus padres les cantan nanas o le cuentan cuentos para que descansen mejor o les compran esas lámparas giratorias que proyectan figuritas en las paredes? El miedo es algo que solo somos capaces de sentir los humanos. Y las personas que nos quieren intentan disminuirlos, miedo a las arañas, al agua, a las alturas... Mi miedo es bastante extraño. A veces me imagino en un bosque frondoso, lleno de árboles altos, muy altos, con un prado donde las flores, debido al rocío, brillan con una luz tremendamente especial. Pero, sin esperarlo, el cielo se nubla, sin previo aviso. Y eso es lo que siento yo a veces, sin previo aviso. No quiero a mi lado gente que incentive mis miedos, sino que los aplaque. No quiero tormentas. Quiero sol. Sé mi sol. 

miércoles, 13 de mayo de 2015

L'amour

Los que nunca se han enamorado, esas almas libres, picaflores, vividores y, aunque ellos no lo admitan, temerosos de sufrir, dicen que el amor es para los débiles, para los que necesitan a otras personas para ser felices y que nos digan todo lo buenos que somos, mientras que con ellos mismo se sobran y se bastan. Los que han estado enamorados y les han desgarrado el corazón opinan que jamás volverán a estarlo, y si lo hacen, no como aquella vez, como quien coge la peor borrachera de ginebra de su vida y promete y perjura que no entrará una gota más de este alcohol en su cuerpo: "No vuelvo a beber, en serio". Sí, hasta el próximo sábado. Yo, que he estado en ambos bandos, en el de los que se quedaron sin tiritas ni suturas para su triste y abandonado corazón de la manera más cruel que se ha escrito jamás, y en el de los que disfrutaron estando solos, entrando, saliendo, conociendo y olvidando rápido y que dejó de creer en cualquier relación factible, yo, estoy hoy aquí para deciros a ambos equipos que los que amamos con toda el alma, no por encima de nosotros, sino al mismo nivel que a nuestros amigos, familiares y sobretodo, a nosotros mismos, existimos, estamos vivos, no más que vosotros, sino a un nivel que todo el mundo debería de conocer. Tú siempre me lo dices, "todo el mundo debería experimentar lo que yo siento por ti". El amor, igual que la vida, los amigos, las relaciones, los estudios, el trabajo y todo en este camino, son etapas. Etapas de llorar hasta no poder derramar más lágrimas por esa persona, de llorar de felicidad, porque no creías amar sobrepasando límites, etapas de reírte de los enamorados y envidiar a los solteros. Pero el amor es vida, te hace sentirte vivo, te hace saber que estamos vivos, que el corazón te lata, más o menos fuerte, pero que lo haga, que te haga tocar fondo y cielo en una misma vida, que te haga querer hacer planes y cambiarlos, te hace feliz y triste, te hace querer y odiar. Y amigo mío, eso solo lo hace posible él. L'amour 

miércoles, 8 de abril de 2015

Cosas que hacer antes de irnos de aquí

- Ver despegar un cohete en Cabo Cañaveral
- Ver la Aurora Boreal
- Volver a Nueva York (si puede ser para quedarme, mejor)
- Hacer la ruta 66
- Visitar todos los estados posibles de América del Norte
- Visitar una isla paradisíaca
- Ir a París con mamá y papá
- Visitar Roma con amor
- Ir a Mykonos
- Fuerteventura e Ibiza
- Cenar con vistas a la Alhambra
- Tener mínimo dos hijos
- Casarme, por todo lo alto, con el amor de mi vida
- Trabajar en Vogue
- Vivir una temporada en Londres
- Que mis padres vivan en Galicia o en Cádiz en su vejez
- Tener los amigos que tengo, a los 7, toda la vida, y que sus hijos sean mis sobrinos, que nos reunamos todos al menos una vez al año
- Enamorarme, locamente, un amor de esos sanos, de ni contigo ni sin ti, de independencia, de agobios, de empacharse el uno del otro, de llegar a casa, acostar a los niños y con una copa de Beronia contarnos cómo nos ha ido el día

(Para empezar, no está nada mal...) 

martes, 7 de abril de 2015

Se van

El otro día, volviendo de la playa donde me enamoré por primera vez, miré a mi alrededor y me teletransporté nada más y nada menos que 7 años atrás. 7 años. Se dice pronto pero se pasan aún más. De aquella Melisa queda tan poco y tanto a la vez. Era ingenua, empezaba a vivir, a sentir, a experimentar y a crecer. Hoy, minutos antes de dar el paso y cumplir 22 años, contesto a esa gente que alucina con mis ganas de cumplir años: estamos vivos. Seguimos avanzando. Y en los 21 he avanzado con creces en esta carrera que es la vida. Me he asegurado de que no eras para mí, he reído, he llorado, he vencido, he caído, el esfuerzo ha tenido su recompensa, en el amor, en la amistad y en el trabajo. Y por fin, por fin lo puedo decir, me conozco, me quiero, me admiro, me doy mi lugar y soy cojonudamente feliz. Siempre es un buen momento para empezar de cero, y los 21 fueron el punto de partida perfecto. Los 22 serán una continuación de todos los cambios que estoy experimentando y que tanto me están gustando. Hoy me han preguntado qué espero una vez que termine la carrera y me parece una frase perfecta para comenzar los 22 con mucha energía: prácticas, verano, mojitos, Conil, Londres, Granada, vosotros, vosotras, familia, moda, trabajo y... nosotros 

martes, 10 de febrero de 2015

Saturación

Saturación. Esa es la palabra. Admito mi mérito. He avanzado en esta carrera del amor. He dejado de ver al hombre perfecto, a una pareja para toda la vida, de dorar la píldora, de ir detrás cual perrito faldero, de no valorarme, para pasar al otro extremo. A ver la paja en el ojo ajeno, a pensar que la persona que tengo delante tiene más defectos que virtudes, que es otro pez más, que me dará más dolores de cabeza que orgasmos. Quizás me he pasado toda mi vida pensando que soy gris, y en realidad soy más de pasar del blanco al negro en un santiamén. O no. Por eso ha llegado el momento de volver a poner cordura en mi vida. O no. Lo que sí sé es que quiero paz, que quiero quererme, que quiero que me quieran, que me enamoren, que adoren, que me pongan un altar y un trono. No sé si ahora, mañana o dentro de meses o años. Que no quiero que el amor sea el epicentro de mi universo. Esto último sí que lo tengo claro. Porque ese epicentro debo ser yo, los míos y todo lo bueno que me pase. 

domingo, 1 de febrero de 2015

Tú lo has querido

Has tenido la culpa. Lo siento. Casi el 90% de que ya pueda mirarte sin que me tiemblen las piernas, que guiño de ojos haya dejado de paralizarme el corazón, que con tu mano toques tu castaño claro pelo hacia atrás deje de ponerme cachonda y sobre todo, que tu piel tatuada no haga humedecer hasta el último rincón de mi cuerpo. La gente cambia. Hay quien no. Pero hay quien sí. Y tú eres una de esas personas. También admito mi 10% de culpa. Entregarme en cuerpo y alma a ti fue un gran error. Dar por hecho que merecías la pena. Que eras diferente. Que podría funcionar. Ponértelo fácil. Sencillo. Está claro, para ti yo tengo el 100% de la culpa, nunca debí proponerme hacerte sencilla la vida. ¿Es que estamos locos? Tú lo has querido. Quizás dentro de unos días, semanas, meses o tal vez años vuelva a escribir aquí, con la cabeza gacha, admitiendo que me has hecho tuya y que he caído en tus redes. Pero ya no me sientas bien. Ni causas estragos en mi corazón. Eres uno más. Y eso, mola mucho chaval. 

viernes, 30 de enero de 2015

Mi gran cuenta pendiente

Quizás nunca leas esto. Estoy segura casi al 100% de que no lo harás. Pero hoy quiero que sepas que cuando yo dejé de creer en todo lo que creía que era el motor de la vida apareciste tú. No recuerdo bien cómo fue. Lo que sí que siempre sabré es que te quería en mi vida. Quiero explicarte a través de palabras escritas por qué apenas hablo cuando estoy contigo. Por qué te miro tanto. Por qué me gusta tanto besarte, acariciar tu pecho que tan poco agrado me causaría en otros y tanto amor me despierta en ti. Por qué eres tan especial. Realmente esto último no se puede explicar, tarifeño mío. Eres mi gran asignatura pendiente. Te me escapaste de las manos como la arena de la playa. Te fuiste cuando más te necesitaba. Eres mi cuenta pendiente, y pienso saldarte hasta límites que ni te imaginas. A veces pienso que no tenemos tanto en común como creo. Que tú eres muy grande. Pero que yo lo soy aún más. Que tenemos las mismas ganas de comernos el mundo. De pasear por él, por cada rincón que tiene que ofrecernos. O quizás esto es una utopía más y nuestros caminos solo vuelvan a cruzarse como punto de descanso, y no para unirse de por vida. Pero gracias a Dios, ya estás en mi vida. Y lo más importante, yo estoy en la tuya. 

jueves, 22 de enero de 2015

No eres el único

Facebook me dice que pase el verano contigo. Mi corazón está a mitad de camino entre tú, él, vosotros, ellos y nadie a la vez. Y mi cabeza lo tiene claro: todo esto es una locura. Siempre he pensado en los demás a la hora de tomar mis decisiones. Pocas veces las consecuencias han tenido prioridad. En contadas ocasiones he elegido no sufrir. Me he dejado llevar, me la he jugado y he preferido un minuto en el paraíso y noches enteras en el infierno. Pero cuando decía que algo estaba cambiando en mi interior, me quedaba corta. Muy corta. Sí. Sigo creyendo en el amor. En el de verdad. En el sano. Ese de los cuentos de hadas. Pero, ¿por qué tiene que ser ahora? ¿Por qué tengo que ver a cada hombre que conozco como el padre de mis hijos, mi futuro marido, mi elección de por vida? Pues sí. A veces en la vida hay que elegir. Pero este no es uno de esos momentos. Hoy decido no decidir. 

sábado, 10 de enero de 2015

Ni quiero, ni puedo

Últimamente llego a muchas conclusiones a lo largo de los días. Y tengo que decir que una de ellas es que no me importaría pasar el resto de mi vida contigo. Que fueras lo primero y lo último que mis ojos viesen al comenzar y terminar cada día. Quizás por ahí, en algún país del mundo no muy lejano, o quizás en la calle de atrás, en el barrio de al lado, en otra ciudad española esté esa persona con la que sí sea fácil hablar, reír, llorar y pasar el tiempo. Pero qué le voy a hacer si mi corazón te ha elegido a ti. Sé que mi yo del futuro lamentará estos días, semanas o meses que pasemos juntos, pero me importa tan poco... Como te dije, ya no tengo fuerza de voluntad para mantenerme alejada de ti. Ni quiero, ni puedo. 

jueves, 8 de enero de 2015

Nunca es suficiente

No lo ves, no hay manera de que esto vaya bien.
Tú tus manías de siempre. Yo con mis prisas y mi ganas de crecer.
Y no lo ves, sabe Dios que me duele a mi también, no despedirnos de noche,
dejando el reproche para el amanecer 

Quien me conoce sabe perfectamente que mi religión tiene un principio fundamental: todo pasa por algo. Los Reyes Magos decidieron dejar por mi casa el nuevo disco de una de esas personas que me tocan el alma con sus canciones, Pablo Alborán. Había escuchado dos o tres canciones de él, pero Ecos no había llegado a mis oídos hasta hace un par de noches, casualmente de camino a encontrarme una vez más con mi destino. Y no había mejor descripción para lo que está ocurriendo. Pero otra de sus canciones reza lo siguiente: Nadie nos puede reprochar que no los hemos intentado. Y es que a pesar de seguir siendo el gran imposible de mi vida, seguimos siendo tú y yo, y eso parece ser que nunca va a cambiar. Y estar tan llena. Tan plena. No tener que hablar porque las conversaciones que tienen nuestras miradas ya lo dicen todo... No pasa todos los días. 

domingo, 4 de enero de 2015

Lo admito

De otra cosa no, pero de amor entiendo un rato. A mis 21 años, temprana edad, sí, tengo que confesar que, desde mi humilde opinión y experiencia, sé bastante de este campo tan complicado, con diversos ciclos medios, superiores, másters, carreras universitarias y clases particulares en su haber para poder comprenderlo. Empecé desde bien pequeña a fijarme en los chicos, a jugar a la botella, a "salir" con ellos, como se decía en mi época de enana mocosa que se creía que eso lo era todo en la vida. Pero a los 15 años un chico de 20 se cruzó en mi camino (más bien se re-cruzó porque ya le conocía) y me robó el corazón por primera vez. Las peleas y los celos acabaron con mi primer amor. Luego llegó la época de locura, de esas que no sabes si son la mejor o peor etapa de tu vida, porque cometes más errores de los que puedes recordar. Y entonces apareció el segundo gran amor de mi vida, el único realmente. Qué puedo decir de él. Que me rompió el corazón de una manera tan drástica y dolorosa que a día de hoy no me ha dejado volver a enamorarme otra vez. Y después de varias etapas de soltera tengo que decir que lo que he aprendido es lo siguiente: me gusta lo difícil. Un tío que no me haga caso, que me dé más cales que arenas y que me haga correr detrás de él, como si de un caramelo se tratase. Lo sé. Suena fatal. Machista. Rastrero. Pero no me gustan las cosas fáciles, los regala oídos. No al menos los que me lo han regalado hasta ahora. Me ha costado admitirlo. Pero cuando digo que no ligo, miento. Sí que lo hago, pero estoy sola porque quiero, porque esto es como el pez que se muerde la cola. Chico bueno quiere a chica buena que va detrás de chico malo. Y así toda mi vida. Porque cuando queremos hamburguesas nos pondrán pizza y viceversa. Sigo intentado encontrar el equilibrio entre dificultad y felicidad. Que me guste y yo le guste. Que sea algo mutuo, al fin y al cabo. Os mantendré informados.