lunes, 10 de noviembre de 2014

Allí. Tan lejos

Tantos puntos cardinales. Tantos puntos en común. Tantos momentos para encontrarse. Y tuvo que ser allí. A kilómetros de la locura. Del caos. De la organización. Donde salir a la calle, abrigarse, pedir un café bien caliente y mirar a un lado y a otro es un plan perfecto para cualquier día. Allí. Aquella noche. Pocas veces me falla la intuición. Pocas veces el destino no me sorprende. No sé si fue la adrenalina de las nuevas experiencias. La felicidad que jamás había sentido en mi vida. Esa sensación de plenitud total. O simplemente fueron tus labios. Tu piel. Tu olor. O mis ganas de abrazarte, cuidarte, consolarte. Pero, amigo mío, de qué manera te me has metido debajo de la piel. 

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