domingo, 28 de diciembre de 2014

Qué bien me sientas

Soy consciente de mis limitaciones. De mis miedos. De mis defectos. De mis errores. Dejarme llevar es todo eso: una limitación que no me deja avanzar, un miedo a no tenerlo todo controlado, un defecto que no me deja disfrutar y un error que sigo cometiendo a mis 21 años. Hay cosas que vamos cambiando con el tiempo, pero hay cosas que perduran en nuestro ADN hasta que decimos adiós al mundo de los vivos. Aunque si le ponemos empeño vemos como las cosas, por muchas vueltas que les demos y muchas suposiciones que hagamos, siempre van a seguir el curso que el destino les marca, como el río que va desde su nacimiento hasta la desembocadura del mar. Hay cambios que suceden lentamente, como esas horas muertas esperando ver tu guiño de ojo, y lo notas, notas como cambia algo dentro de ti, de tu interior. Y oye, hay días en los que el experimento me sale mejor y otros peor, pero qué bien sienta eso de dejarse llevar. Qué bien me sientas tú. 

jueves, 25 de diciembre de 2014

Imposible

Recuerdo perfectamente la frase que más me repetía mi primer amor: "Los imposibles no existen. Existen los improbables. Imposible no es que un chico de 20 se enamore de una de 15. Es improbable porque yo caí rendido a tus pies". Fue bonito mientras duró. Igual que tú. La gran diferencia es que tú, yo, lo nuestro, eso que siempre sentiremos al mirarnos, sí que es imposible. Nos ha costado mucho tiempo darnos cuenta de que no existe el término medio entre nosotros dos. Y que sí que hay cosas imposibles. Sí que puede haber dos sin tres. Segundas partes a veces sí que son buenas. A veces, más vale nunca que tarde. Y tú, amigo mío, eres el gran imposible de mi vida. 

martes, 23 de diciembre de 2014

Deberían prohibirte

Deberías estar prohibido. Eres perjudicial para mi salud. Como la cocaína. La marihuana. El cannabis. El garrafón. Eres como ese semáforo en ámbar cuando vas con prisa, que te pone a prueba para que te lo saltes, a sabiendas de que está mal. Eres la piedra con la que gusta tropezar más de una vez. Eres la segunda oportunidad que nunca se debe dar. Eres la peligrosa llamada de las 5 de la mañana con unas copas de más. Eres la sonrisa pícara. El ángel y el demonio unidos en un solo cuerpo, en una sola mente. Eres la mirada sensual que dices poner sin querer. Eres ese infierno en el que no me importaría vivir. La calada de ese cigarro que te fumas de vez en cuando. Eres el error que quiero cometer.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Aliento

Hoy voy a ser breve. Muy breve. El agotamiento mental no me deja aclararme las ideas. Pero necesito soltar esta pregunta y que si alguien me lee me la responda. ¿Cuántos palos nos hacen falta para aprender? Creo que en la lección del amor infinitos nunca serán suficientes. 

domingo, 14 de diciembre de 2014

Fluyendo

Hay momentos trascendentales en la vida de las personas. Un nacimiento. Un fallecimiento. Una mudanza. Un viaje. Una persona. Sin embargo, yo estoy experimentando cambios en la ciudad que me vio nacer. En la casa que me vio crecer. Con la misma gente de siempre y nuevas caras muy bonitas. Cambios dentro de mí. De mi corazón. Mi mente. Mi alma. Cambios que se producen tan lentamente que apenas se aprecian, como cuando te quedas dormido, que no te das apenas cuenta. Algo tan sencillo como dejarse llevar. No plantearnos problemas que aún no tenemos. No agobiarnos. Pensar que todo pasa. Que todo llega. Que siempre se puede estar peor y que todo, o casi todo tiene solución. Que las caídas, las heridas, nos hacen fuertes. Que todo tiene un lado positivo. Y que por supuesto, si no acababa bien es que no fue el final, o que tuvo que acabar así por algún motivo. Aprender que siempre es un buen momento para empezar de cero, para cambiar eso que tanto daño te hace y que tú mismo propicias. Porque lo rápido viene rápido se va. Porque hay que dejarlo fluir. 

jueves, 4 de diciembre de 2014

Carpe Diem

Uno de los grandes propósitos de mi vida es no pensar tanto. Vivir, como mucho en el mañana. Disfrutar de los maravillosos momentos que me regala el presente, que son muchos, y que luego disfruto solamente en forma de recuerdos. No dar por hecho ciertas cosas. No anticiparse. Porque luego, siempre, el destino, sabio y sorprendente, te da un toquecito en la espalda y te dice "eh, colega, que nada va a salir como crees". Y uno de mis grandes principios es que nunca es tarde para empezar de cero, ni para cambiar, ni para mejorar. Algún día tendrá que llegar el momento, la persona o el acontecimiento que te grabe a fuego en la frente CARPE DIEM. Y pasará. O es que ya está pasando...

sábado, 29 de noviembre de 2014

1:53

Son las 2 de la mañana. Exactamente las 1:53 según la pantalla de mi Mac, que tiene por fondo una foto de mi hermano y mía en Londres. Londres. Bonita palabra. El corazón me va a dos mil por hora. Realmente creo que va a una velocidad demasiado rápida. Dos mil por hora me parece demasiado poco. Nervios. Ganas. Muchas ganas. Y la imaginación jugándome malas pasadas. Quizás salga mal. O quizás, por una vez, habérmelo jugado todo a una carta, a ese precioso as de corazones me sirva de algo. Aunque que me quiten lo bailao. Esta sensación, esta presión en el pecho, en el corazón no la cambio por nada. Que sea lo que tu piel y la mía quieran. 

martes, 18 de noviembre de 2014

Sin ti

Quizás hoy no esté demasiado inspirada para escribir. Pero tengo la necesidad imperiosa de liberarme de algo. De ti. Está siendo un final de año muy, muy agridulce. Y lo agrio empezó cuando todo volvió a empezar. Ya lo sé. Que de los errores se aprende. Pero yo ya tendría que haber aprendido con el primer tropiezo. Es cierto que le cogí cariño a la piedra, qué le vamos a hacer. Decir que está siendo un final de año agridulce es una estupidez. Realmente solo una cosa me trae de cabeza. Bueno, dos. Pero estoy dejando que una de ellas me vuelva loca porque me encanta. En resumen, superarte, olvidarte, no pensarte, o pensarte pero no sentir esa punzada en el alma, en lo más profundo, eso que siempre me has provocado, es de las mejores cosas que me están pasando ahora mismo. Sé que he estado a punto de recaer en muchas ocasiones. También sé que todo lo malo me ha llevado hasta este bonito sendero, donde la primera baldosa es un cero enorme. Ya eres parte del pasado. De mi "yo" anterior. Porque no te mereces alguien como yo. Nunca lo has merecido. Ni nunca lo harás. Por fin lo puedo decir. He cerrado tu puerta, tu ventana. Te has quedado anclado en el pasado. Y Dios sabe bien lo bien que eso sienta.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Allí. Tan lejos

Tantos puntos cardinales. Tantos puntos en común. Tantos momentos para encontrarse. Y tuvo que ser allí. A kilómetros de la locura. Del caos. De la organización. Donde salir a la calle, abrigarse, pedir un café bien caliente y mirar a un lado y a otro es un plan perfecto para cualquier día. Allí. Aquella noche. Pocas veces me falla la intuición. Pocas veces el destino no me sorprende. No sé si fue la adrenalina de las nuevas experiencias. La felicidad que jamás había sentido en mi vida. Esa sensación de plenitud total. O simplemente fueron tus labios. Tu piel. Tu olor. O mis ganas de abrazarte, cuidarte, consolarte. Pero, amigo mío, de qué manera te me has metido debajo de la piel. 

domingo, 2 de noviembre de 2014

No sé si me explico

No sé si será porque el año está llegando a su fin y los finales y principios me enamoran, me recargan las pilas. No sé si será porque poco a poco voy despegando de mis raíces. No sé si será porque (toco madera) todo parece estar en suspensión. Parece que el tiempo se ha detenido y puedes mirar a tu alrededor tranquilamente, rodeada de paz, como si nadaras en mitad de las aguas cristalinas del pacífico caribe, como todo sigue su curso. Que incluso puedes disfrutar junto a las preocupaciones y brindar con ellas. No sé si será porque, por fin, muy despacio, a fuego lento, empiezo a apreciar las pequeñas cosas. Empiezo a darle importancia a lo importante. No sé si será porque amo lo que hago. Amo a la gente que me rodea. Qué diablos. Sí sé porque es. Porque, como he dicho antes, los comienzos me enamoran. 

miércoles, 29 de octubre de 2014

Bienvenidos a rehabilitación

Era una de mis muchas asignaturas pendientes. Al igual que Mi Quinta Avenida nació desde mi profunda necesidad por escribir y hablar de moda, Amor y otras drogas se crea con el mismo propósito: mis interminables pensamientos sobre el amor y por supuesto, otras drogas. Situaciones de mi vida cotidiana, los que me rodean, historias de terceras personas que me afectan de alguna forma o sobre las que divago antes de irme a dormir o en mis horas de autobús camino de la facultad escuchando "Like a Star" de Corinne Bailey Rae. El caso es que me entran demasiadas ganas, demasiadas veces, así, de repente, sin motivo alguno, de sentarme delante de la pantalla de mi queridísimo MacBook Pro y pulsar sus teclas rosas y vomitar todo lo que se me viene a la cabeza sobre Dios sabe qué cosa. Me apasiona escribir. No solo fue la moda. Hay más motivos que me llevaron a elegir periodismo. No pretendo que entendáis ni compartáis mis pensamientos. Simplemente es un sitio de desfogue. Desahogo. Mi parte romántica pesa mucho, no solo mi parte fashionista. No prometo ninguna regularidad. A veces habrá muchos artículos diarios. Algunas veces dejaré de escribir. Otras estaré demasiado triste, os deprimiréis leyéndome. Y os aseguro que os daréis cuenta de cuándo estoy cojonudamente bien. Creo que no tengo más palabras, señoría. Queda inaugurado mi segundo pequeño rinconcito. 

Amor, mucho amor. Melisa